Departamento de Filosofía

Enero 16, 2008

SOBRE LA UTOPÍA

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1.- Acerca del nombre.

     El término utopía fue acuñado por el humanista inglés Tomás Moro en el s. XVI para describir la sociedad ideal contenida en un libro del mismo título. En un principio y durante la elaboración de la obra, Moro llamó a sus escritos NUSQUAM NOSTRA que significa “nuestra ninguna parte”. Sin embargo, esa “nusquama”, por arte del juego de palabras griegas, que tanto influyen en el lenguaje creado por Moro, pasará a llamarse UTOPÍA. Era la traducción griega de la palabra NUSQUAM, “ninguna parte”. Aparecía así un vocablo más sugestivo que pronto tendría cabida en todas las lenguas. 

2.  Necesidad de la Utopía.

    Proponemos a continuación una serie de textos que tienen en común la necesidad de la utopía como la idea reguladora de la acción humana. Dos presupuestos acompañan a esta concepción:

    a)  El caracter terapeútico del conocimiento, capaz de diagnosticar el mal social y proponer las medidas necesarias para su erradicación.

    b)  La consideración del presente como un medio hacia el futuro, tomando como presupuesto una concordancia teleológica entre el orden antropológico y el ontológico.

       Textos;

    1.  “Así pues, no acabarán los males para los hombres hasta que llegue la raza los puros y auténticos filósofos al poder o hasta que los jefes de las ciudades, por una especial gracia de la divinidad, no se pongan verdaderamente a filosofar.”

                                                                                                                                                       Platón. Carta VII.

    2.  “No puedo imaginarme la situación actual de la humanidad como una situación que pueda seguir, no me la puedo imaginar en absoluto como su último y total destino. En tal caso, todo sería sueño y engaño, y no valdría la pena haber vivido y haber colaborado en este juego siempre repetido que no lleva a ninguna parte y que carece de significación. Sólo en tanto que puedo considerar esta situación como medio para otra mejor, como punto de transición para otra más elevada y perfecta, representa un valor para mí; y si puedo soportarla no es por sí misma, sino por razón de algo mejor que ella prepara.”

                                                                                                                                  Fichte. El destino del hombre.

Fichte    

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